Si vas a viajar por Francia en autocaravana, camper o van, hay una pequeña pegatina que puede evitarte más de un disgusto: la vignette Crit’Air. Es el certificado ambiental francés que clasifica los vehículos según sus emisiones contaminantes. No mide el CO₂, sino contaminantes locales como partículas finas y óxidos de nitrógeno, especialmente relevantes en ciudades y áreas con mucho tráfico.

La Crit’Air es obligatoria para circular en las ZFE-m, las zonas de bajas emisiones francesas, y también puede exigirse durante episodios de alta contaminación cuando las autoridades activan restricciones temporales. Según el Ministerio francés de Transición Ecológica, estas zonas funcionan precisamente con el sistema de pegatinas Crit’Air, que divide los vehículos en seis clases ambientales, dejando fuera a los más contaminantes, que no pueden obtener distintivo.

Para un viajero en autocaravana o van, esto importa mucho porque Francia no distingue el viaje turístico del uso cotidiano: si entras en una zona regulada, tu vehículo debe cumplir las normas de esa zona. Da igual que estés de paso, que tengas matrícula española o que solo vayas a cruzar una ciudad para llegar a un área de pernocta. Los vehículos extranjeros también deben solicitar la pegatina si van a circular por lugares donde sea obligatoria.

La clasificación depende del tipo de vehículo, el combustible, la norma Euro y, si no se conoce, la fecha de primera matriculación. Una camper pequeña o una van puede estar clasificada como turismo o como vehículo comercial ligero; una autocaravana grande puede considerarse vehículo pesado si supera las 3,5 toneladas. Esto es importante porque las restricciones y las sanciones pueden variar según la categoría.

¿Qué consecuencias tiene no llevarla? Circular en una ZFE sin pegatina, llevar una pegatina no autorizada para esa zona o incumplir restricciones por contaminación puede implicar multa. Para vehículos ligeros, la sanción habitual indicada por la administración francesa es de 68 euros; para vehículos pesados, 135 euros. Service Public también advierte de que la multa puede llegar hasta 450 euros y que la infracción puede conllevar inmovilización o retirada del vehículo.

La pegatina se pide en la web oficial certificat-air.gouv.fr. Para vehículos extranjeros, la solicitud se hace online. Necesitarás el permiso de circulación y una tarjeta de pago. El coste oficial es bajo: el certificado cuesta 3,11 euros más gastos de envío, aunque para envíos en Francia Service Public indica un precio total de 3,85 euros. Conviene evitar webs intermediarias, porque algunas cobran mucho más por hacer el mismo trámite.

Una vez recibida, debe colocarse en la parte delantera del vehículo, visible desde el exterior; en coches, furgonetas y autocaravanas con parabrisas, en la parte inferior derecha del parabrisas. No hace falta renovarla mientras siga siendo legible, ya que el vehículo conserva la misma clasificación durante toda su vida.

Para viajar con tranquilidad, lo recomendable es pedirla antes de salir, aunque no tengas claro si entrarás en una ZFE. Su coste es pequeño y puede ser útil si cambias de ruta, visitas ciudades como París, Lyon, Grenoble, Estrasburgo, Toulouse o Montpellier, o si se activa una restricción temporal por contaminación. Antes de entrar en una gran ciudad, revisa siempre las normas locales: cada ZFE puede tener horarios, categorías prohibidas y excepciones propias.

En resumen: la Crit’Air no es un trámite pensado solo para residentes franceses. También afecta a quienes viajan en camper, van o autocaravana. Si tu ruta pasa por ciudades francesas o zonas metropolitanas, esta pegatina puede marcar la diferencia entre circular con normalidad o exponerte a una multa.

Fuentes oficiales: Certificat-AirMinisterio francés de Transición EcológicaService PublicMieux respirer en ville.

3:44 p.m.

5.5Medio

 

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